Los aviones comerciales eléctricos, un futuro próximo

La aviación es responsable de una parte importante de las emisiones de gases a la atmósfera. ¿La solución para revertir este impacto? Aviones que no necesitan combustible.
Los aviones comerciales eléctricos, un futuro próximo
La Comisión Europea ha establecido que para el año 2050 es necesario reducir en un 75 % las emisiones de CO2, un 90 % las de NO2 y un 65 % la contaminación acústica de los aviones. Y es que aproximadamente el 4 % de las emisiones antropogénicas —originadas por actividades humanas— de gases de efecto invernadero responden a la aviación.
Al principio podríamos cometer el error de pensar que, en realidad, no es una cifra tan alta ni tan alarmante; nada más lejos de la realidad. En este momento nos encontramos en una encrucijada en la que tanto ciudadanos como gobiernos hemos empezado a tomar conciencia de nuestro impacto negativo en el medioambiente y de la necesidad de ponerle remedio.
En este aspecto concreto del mundo de la aviación, la respuesta ante la necesidad de un modelo de transporte más eficiente y responsable con el medioambiente la tiene el avión eléctrico.

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Un poco de historia

Como podrás suponer, el avión eléctrico es aquel que está propulsado gracias a un motor eléctrico en lugar de uno de combustión interna tradicional. Pero estos motores, aunque ahora nos puedan sonar como algo novedoso y futurista si lo aplicamos a la aviación, vienen de largo. Fue en 1883 cuando Gaston Tissandier utilizó por primera vez motores eléctricos para propulsar una aeronave, sin embargo estos motores no empezaron a utilizarse de forma más «habitual» en la industria aérea hasta el año 1957.
Casi 20 años más tarde, en 1973, Fred Militky y Heino Brditschka transformaron un planeador en un avión eléctrico bautizado como Militky MB-E1. Este avión fue la primera aeronave que se propulsaba únicamente gracias a la electricidad y fue capaz de llevar a una persona a bordo durante 14 minutos.
Fue en 2007 cuando el primer avión eléctrico registrado efectuó sus primeros vuelos experimentales. En 2011 el uso de motores eléctricos en aviones estaba alcanzando tanta popularidad que AirVenture incluyó en su programación el «Simposio Mundial de aeronaves eléctricas», con presentaciones a cargo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y la NASA.
En abril de 2016, Bertrand Piccard voló desde Hawái hasta San Francisco en 56 horas gracias a un avión eléctrico que, además de no utilizar combustibles fósiles, recibía electricidad verde y renovable de baterías cargadas gracias a la energía solar —Solar Impulse—. Un año más tarde, el Solar Impulse II completó su recorrido mundial, empezando en Abu Dabi, cruzando el Océano Pacífico, atravesando Estados Unidos y cruzando el Atlántico hasta llegar a Europa.

Ventajas y necesidades de los aviones y los motores eléctricos

Como ya hemos dicho anteriormente, los aviones eléctricos están propulsados mediante motores eléctricos, aquellos capaces de convertir la energía eléctrica en energía mecánica gracias a los campos magnéticos que generan sus bobinas.
Estos motores poseen una serie de ventajas respecto a sus equivalentes de combustión interna:

  • Siendo de un menor tamaño, pueden alcanzar la misma potencia que uno de combustión interna.
  • Sus dimensiones pueden ser muy versátiles, según convenga y siempre y cuando el voltaje lo permita.
  • Durante su funcionamiento no producen ningún tipo de emisión nociva para el medioambiente. Y si están alimentados con electricidad de fuentes renovables y limpias, los motores eléctricos son 100 % verdes.
  • Son los más eficientes.

Por consiguiente, los aviones eléctricos comerciales permitirían ofrecer billetes a un precio mucho más competitivo y apenas emitirían ruido —considerado como otra fuente de contaminación—.
No obstante, estos aviones eléctricos y sus motores necesitan de un sistema de enfriamiento práctico que sea capaz de aguantar entre 50 y 800 kW de calor durante el vuelo y baterías capaces de almacenar la suficiente cantidad de energía eléctrica. En este último aspecto, la empresa Airbus maneja la posibilidad de desarrollar y utilizar baterías capaces de acumular hasta 1.000 Wh/kg, cinco veces más que las baterías de ion comunes.

Proyectos actuales

En la actualidad, existen una serie de proyectos relacionados con los aviones eléctricos, su autonomía y su potencial para un posible uso comercial de cara al futuro.

Solar Impulse

El Solar Impulse, del que ya hemos hablado anteriormente, es un proyecto que tiene como fin desarrollar un avión propulsado gracias a un motor eléctrico alimentado exclusivamente por energía solar.
Gracias a las placas fotovoltaicas —más de 15.000 células repartidas por sus alas— y a las baterías de alto rendimiento, el prototipo puede volar de día capturando la energía solar y acumulando el excedente, y de noche haciendo uso de la energía almacenada.
Este avión eléctrico se caracteriza además por su diseño que le permite utilizar materiales livianos para reducir su peso y volar mediante planeo para bajar hasta cero su consumo eléctrico.

E-Fan X

El E-Fan X es un avión híbrido-eléctrico comercial desarrollado por Airbus, Rolls-Royce y Siemens. En estos modelos se ha sustituido uno de los motores tradicionales por un turborreactor eléctrico. Si el proyecto tiene éxito, el objetivo es sustituir un segundo motor por otro eléctrico. La idea es que este avión esté listo en 2020 para su uso en vuelos comerciales de corta distancia.
De esta forma, este avión híbrido-eléctrico reduciría de gran manera su necesidad de combustibles fósiles y sus emisiones de CO2.
Pero este no es el único proyecto en el que se encuentra inmerso Airbus. Esta compañía, además, está incluyendo motores eléctricos en las ruedas delanteras de algunos de sus modelos para no hacer uso de combustibles fósiles a la hora de despegar.
También está desarrollando junto a Honeywell y JetBlue un biocombustible a partir de algas que sea capaz de abastecer a un tercio de los aviones del mundo. Este cultivo de algas masivo no solo no afectaría al cultivo de alimentos, sino que estos vegetales también serían capaces de absorber el CO2 durante su desarrollo.
No es de extrañar que Airbus fuese, en 2007, la primera compañía aeroespacial en obtener el certificado ISO 14001 —garantía de una actividad empresarial que protege el medioambiente y previene la contaminación—.

Avinor y la ruta eléctrica

Avinor es una compañía pública de aviación noruega que está desarrollando una ruta de vuelos cortos realizados por aviones eléctricos de 19 plazas a partir de 2025. Para el año 2040, Avinor pretende que absolutamente todos los vuelos cortos estén realizados por estos aviones eléctricos.

X-57 Maxwell

El X-57 Maxwell es una avión eléctrico de una sola ala desarrollado por la NASA.
Este modelo de avión eléctrico posee 14 hélices: 12 de ellas para realizar el despegue y el aterrizaje, y las dos de mayor tamaño colocadas en cada extremo del ala para el vuelo de crucero.
Según los ingenieros de la NASA, durante el vuelo de crucero, este avión eléctrico reduce su consumo en un 40 %. Los aviones eléctricos, esos ingenios que antes parecían cosa de un futuro más cercano a la ciencia ficción, cada vez se encuentran más cerca. Pronto, este modelo de transporte aéreo se desvinculará del todo de los combustibles fósiles y podremos recorrer grandes distancias sin dañar el medioambiente.