IAQ, ¿cómo saber si el aire de casa es saludable?

Te explicamos qué es el IAQ, cómo saber si el aire de tu casa es saludable y qué factores influyen en la calidad del aire interior.
IAQ, ¿cómo saber si el aire de casa es saludable?
Cuando pensamos en salud en el hogar, es habitual centrarnos en la alimentación, la higiene o el confort térmico, pero hay un factor igual de importante y a menudo olvidado: la calidad del aire interior. Respiramos unas 20.000 veces al día, y la mayoría de esas respiraciones suceden dentro de casa. Sin embargo, pocas personas se detienen a preguntarse si el aire que respiran en su vivienda es realmente limpio y saludable.

El término IAQ, o Indoor Air Quality, hace referencia a la calidad del aire que respiramos dentro de espacios cerrados, como nuestro hogar. Es un concepto que cada vez cobra más relevancia, ya que influye directamente en la salud, el confort y hasta el rendimiento energético de nuestra vivienda. En este artículo vamos a explicarte en detalle qué es el IAQ, cómo medirlo, qué factores lo empeoran y, lo más importante, cómo puedes mejorarlo para respirar un aire más puro y vivir en un entorno más sano y eficiente.

Qué es el IAQ y por qué es clave para la salud en casa

IAQ son las siglas en inglés de Indoor Air Quality, que en español se traduce como calidad del aire interior. Este concepto engloba todas las condiciones ambientales del aire en espacios cerrados: composición química, presencia de contaminantes, humedad, temperatura, entre otros. Aunque suele asociarse a edificios públicos o lugares de trabajo, también es crucial en el hogar.

Una buena calidad del aire en casa es fundamental porque pasamos, de media, entre el 70 % y el 90 % de nuestro tiempo en interiores. Si ese aire está contaminado o desequilibrado, puede causar molestias como sequedad en los ojos, irritación en la garganta, fatiga o dolor de cabeza. A largo plazo, incluso puede agravar enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

Además, mantener un buen IAQ también está relacionado con el confort térmico y el consumo energético, ya que los sistemas de ventilación, calefacción y climatización tienen un papel clave en este equilibrio. Por eso, conocer y mejorar el IAQ de tu vivienda es un paso imprescindible para cuidar tu salud y tu hogar.

Qué significa IAQ en la calidad del aire interior

Cuando hablamos de IAQ, no nos referimos solo a si el aire huele bien o está libre de polvo. La calidad del aire interior se evalúa a partir de diversos parámetros físicos, químicos y biológicos que pueden afectar a la salud. El IAQ mide, por ejemplo, la cantidad de dióxido de carbono (CO₂), la presencia de partículas en suspensión (PM2.5 y PM10), los compuestos orgánicos volátiles (COV), la humedad relativa, la temperatura, e incluso la concentración de alérgenos o microorganismos.

Estos indicadores son clave para saber si el aire es respirable, si favorece un ambiente saludable o si podría estar generando malestar sin que te des cuenta. Por eso, no basta con ventilar ocasionalmente o tener un ambientador. Es necesario tener una visión más técnica y profunda sobre los elementos que componen el IAQ para poder gestionarlo adecuadamente.

Cuáles son los principales indicadores del IAQ

Saber si el aire que respiras en casa es saludable requiere algo más que abrir las ventanas y dejar que corra el aire. Para entender realmente el estado del ambiente interior, es necesario conocer los principales factores que determinan la calidad del aire. Estos indicadores no solo alertan sobre posibles riesgos para la salud, sino que también permiten tomar decisiones informadas para mejorar el confort y la eficiencia energética en el hogar.

A continuación, repasamos los principales parámetros que se deben tener en cuenta para evaluar el IAQ en una vivienda: desde los niveles de CO₂ hasta la presencia de partículas en suspensión o el equilibrio de temperatura y humedad. Todos ellos afectan directamente al bienestar diario, y controlarlos puede marcar una gran diferencia en tu salud y en la de quienes conviven contigo.

CO₂ y niveles recomendados en interiores

El dióxido de carbono es uno de los principales indicadores de la calidad del aire interior. Aunque es un gas natural producido al respirar, su acumulación en espacios cerrados puede generar síntomas como cansancio, dificultad para concentrarse o somnolencia.

Los niveles de CO₂ en una vivienda deben mantenerse idealmente por debajo de 1000 partes por millón (ppm). Cuando se superan los 1500 ppm, ya se considera un ambiente mal ventilado, y a partir de 2000 ppm pueden aparecer efectos adversos sobre la salud. Una buena ventilación y un uso eficiente de los sistemas de climatización ayudan a mantener este parámetro bajo control.

Partículas en suspensión y compuestos orgánicos volátiles

Las partículas en suspensión (PM2.5 y PM10) son pequeñas partículas sólidas o líquidas que flotan en el aire y que pueden proceder del polvo, el humo del tabaco, la cocina o los sistemas de calefacción. Su tamaño diminuto les permite penetrar en las vías respiratorias e incluso llegar a los pulmones, lo que puede provocar problemas respiratorios, alergias o enfermedades más graves.

Por otro lado, los compuestos orgánicos volátiles (COV) son sustancias químicas que se evaporan fácilmente y que suelen encontrarse en productos de limpieza, pinturas, ambientadores o muebles nuevos. La exposición prolongada a estos compuestos puede tener efectos negativos sobre el sistema nervioso, inmunológico o endocrino.

Humedad y temperatura

La humedad y la temperatura también son factores esenciales del IAQ. Una humedad relativa entre el 40 % y el 60 % es ideal para evitar la proliferación de moho, bacterias y ácaros, que pueden empeorar notablemente la calidad del aire interior. Cuando la humedad supera ese rango o cae por debajo de él, comienzan a aparecer problemas como condensaciones, malos olores o incluso daños estructurales, algo que suele ocurrir con frecuencia en hogares con humedad en casa mal gestionada.

La temperatura, por su parte, no solo influye en el confort térmico, sino también en la sensación de aire limpio o cargado. Ambientes cálidos y con alta humedad hacen que el aire se perciba más denso y agobiante, mientras que los espacios fríos y secos pueden provocar molestias respiratorias, sequedad en ojos y garganta, e incluso afectar al sistema inmunológico. Mantener un equilibrio entre temperatura y humedad no solo mejora el IAQ, sino también la eficiencia energética del hogar.

Cuáles son los principales indicadores del IAQ

Valores normales y valores límite del IAQ en una vivienda

Para saber si el IAQ de tu hogar es adecuado, es importante conocer los valores de referencia. A continuación, te ofrecemos una guía orientativa de los principales indicadores:

Indicador Valor recomendado Valor límite
CO₂ < 1000 ppm > 1500 ppm (riesgo moderado) / > 2000 ppm (riesgo alto)
PM2.5 < 12 µg/m³ (media diaria) > 35 µg/m³
PM10 < 20 µg/m³ > 50 µg/m³
COV < 0.3 mg/m³ > 0.5 mg/m³
Humedad relativa 40 % - 60 % < 30 % o > 70 %
Temperatura interior 20 ºC - 24 ºC < 17 ºC o > 27 ºC

Estos valores pueden variar ligeramente en función de la fuente, pero sirven como referencia básica para saber si el ambiente de tu casa es saludable o necesita mejoras.

Cómo saber si la calidad del aire interior es buena o mala

A diferencia de otros problemas en el hogar, la calidad del aire interior no siempre se percibe a simple vista. De hecho, muchos de los contaminantes que respiramos en espacios cerrados son invisibles, inodoros y no generan molestias inmediatas. Sin embargo, con el paso del tiempo, una mala calidad del aire puede afectar de forma directa a la salud, provocando desde síntomas leves hasta afecciones más serias.

Por eso, aprender a identificar cuándo el aire de tu casa no es saludable es fundamental. Aunque no siempre es evidente, existen ciertos indicios físicos y sensaciones que pueden servirte de alerta. Presta atención si detectas alguno de estos síntomas o situaciones en tu día a día:

  • Sensación de aire cargado o mal ventilado, especialmente en habitaciones cerradas.
  • Malos olores persistentes, aunque la casa esté limpia.
  • Condensación frecuente en ventanas o aparición de moho en esquinas y paredes.
  • Incremento de síntomas alérgicos como estornudos, picor de ojos o congestión nasal.
  • Dolores de cabeza frecuentes, fatiga o somnolencia sin motivo aparente.
  • Sequedad en garganta, nariz o piel, especialmente en invierno.
  • Sensación de falta de oxígeno o aire "pesado", sobre todo al despertar.

Estas señales suelen ser el primer aviso de que algo no va bien en el equilibrio del aire que respiras a diario. Y aunque pueden parecer inofensivas, si se repiten de forma constante, es hora de actuar.

Más allá de estas pistas, la forma más precisa de saber si el IAQ de tu vivienda es bueno o no es a través de mediciones concretas. Para ello, existen dispositivos específicos capaces de analizar en tiempo real los valores de CO₂, partículas en suspensión, humedad, temperatura y otros contaminantes. Si realmente quieres tener el control sobre el ambiente interior de tu hogar, este paso es clave.

Cómo medir la calidad del aire en casa

Conocer el estado real del aire que respiras dentro de tu hogar no es cuestión de intuición: se trata de contar con datos objetivos. Aunque algunas señales físicas —como olores, condensación en las ventanas o molestias respiratorias— pueden darte pistas, lo cierto es que solo a través de mediciones precisas podrás saber si el aire de tu casa es saludable o necesita mejoras urgentes.

Por suerte, hoy en día existen herramientas tecnológicas accesibles que permiten analizar la calidad del aire interior de forma rápida y fiable. Estos dispositivos no solo ayudan a detectar contaminantes invisibles, sino que también permiten tomar decisiones más acertadas sobre ventilación, climatización o incluso cambios en tus hábitos diarios. Si te preocupa tu bienestar y el de tu familia, medir el IAQ es el primer paso para tomar el control del ambiente de tu vivienda.

Medidor de calidad del aire interior: qué debes tener en cuenta

Existen en el mercado numerosos dispositivos para medir la calidad del aire en interiores, desde equipos profesionales hasta medidores domésticos compactos. Algunos modelos permiten monitorizar varios parámetros a la vez (CO₂, partículas, COV, humedad y temperatura) y se conectan a tu móvil para darte información en tiempo real.

A la hora de elegir un medidor de IAQ para casa, te recomendamos tener en cuenta lo siguiente:

  • Sensores fiables y calibrados, especialmente para CO₂ y partículas finas.
  • Conectividad Wi-Fi o Bluetooth para visualizar los datos fácilmente.
  • Historial y alertas personalizables, que te avisen si los valores se salen del rango saludable.
  • Facilidad de uso y mantenimiento.

Tener un medidor de IAQ no solo te permite saber en qué estado está el aire de tu casa, sino que te ayuda a tomar decisiones informadas para mejorarlo.

Qué hábitos empeoran la calidad del aire interior

Aunque muchas veces culpamos a factores externos de la contaminación del aire en casa, lo cierto es que una parte importante del problema viene de nuestros propios hábitos diarios. Actividades cotidianas que parecen inofensivas pueden contribuir a un ambiente interior más cargado, con mayor presencia de partículas, compuestos químicos o exceso de humedad.

No se trata de vivir en una burbuja ni de eliminar todo lo que nos rodea, sino de tomar conciencia y aplicar pequeños cambios que, a largo plazo, marcan una gran diferencia. Ventilar de forma incorrecta, abusar de ciertos productos o descuidar la limpieza son acciones que, sin darnos cuenta, afectan directamente al IAQ de nuestra vivienda y, por tanto, a nuestra salud.

Algunos de los hábitos más comunes que deterioran la calidad del aire en interiores son:

  • Ventilar poco o mal, especialmente en invierno. La falta de renovación del aire provoca acumulación de CO₂, humedad y contaminantes. Aunque haga frío, es fundamental abrir las ventanas a diario durante unos minutos para permitir la entrada de aire fresco.
  • Fumar en interiores, ya sea tabaco tradicional o vapeadores. El humo contiene miles de sustancias nocivas que permanecen suspendidas en el aire y se adhieren a superficies, afectando incluso a quienes no fuman.
  • Uso excesivo de ambientadores, velas aromáticas o incienso. Aunque aportan buen olor, muchos de estos productos liberan compuestos orgánicos volátiles (COV) que, en grandes cantidades, resultan perjudiciales para el sistema respiratorio.
  • Cocinar sin extractor de humos. Las cocinas, especialmente las de gas, generan partículas finas y gases como dióxido de nitrógeno que contaminan el ambiente. Utilizar una campana extractora y ventilar bien al cocinar reduce estos riesgos.
  • Acumulación de polvo y falta de limpieza. El polvo es uno de los principales vehículos de ácaros, alérgenos y partículas contaminantes. Una limpieza regular y el uso de aspiradores con filtro HEPA pueden ayudar a mantenerlo bajo control.
  • Uso de productos químicos sin ventilación. Limpiadores, desinfectantes y sprays liberan COVs que, en espacios cerrados, pueden generar una alta concentración de tóxicos. Siempre es recomendable usarlos con buena ventilación o buscar alternativas más naturales.
  • Tener demasiadas plantas sin control de humedad. Aunque las plantas pueden ayudar a purificar el aire, un exceso mal gestionado puede provocar un aumento de la humedad relativa, creando un entorno propicio para moho y ácaros.

Cambiar estos hábitos es el primer paso para mejorar la calidad del aire en casa. No se trata de eliminar todo, sino de equilibrar el entorno: ventilar correctamente, elegir productos más saludables y mantener un nivel de humedad y limpieza adecuados. Solo así podemos garantizar un ambiente interior saludable y sostenible a largo plazo.

Cómo mejorar el IAQ y respirar un aire más saludable

Una vez que conoces los factores que afectan al aire interior y sabes cómo detectarlos, el siguiente paso es actuar. Mejorar la calidad del aire en casa no tiene por qué ser complicado ni requerir grandes inversiones: muchas veces, los cambios más efectivos comienzan con gestos sencillos del día a día.

La clave está en adoptar rutinas más saludables, aprovechar bien los recursos que ya tienes en casa y, si es posible, apoyarte en soluciones eficientes que ayuden a mantener un equilibrio constante entre confort, salud y sostenibilidad. A continuación, te explicamos dos pilares esenciales para mejorar el IAQ en tu vivienda: la ventilación y el uso responsable de la climatización.

Ventilación eficiente del hogar

La ventilación es, sin duda, el método más efectivo para renovar el aire interior. No se trata solo de abrir las ventanas, sino de hacerlo correctamente. Lo ideal es ventilar a primera hora de la mañana durante al menos 10-15 minutos, generando corrientes de aire cruzado para que se produzca un intercambio eficaz.

En viviendas muy herméticas o en zonas urbanas, puede ser útil instalar sistemas de ventilación mecánica controlada (VMC), que permiten renovar el aire sin pérdidas térmicas.

Uso responsable de climatización y calefacción

Los sistemas de climatización influyen en el IAQ tanto por la temperatura como por la humedad que generan. Usarlos de forma responsable implica:

  • Evitar temperaturas extremas.
  • No bloquear las salidas de aire.
  • Realizar mantenimientos periódicos.
  • Limpiar los filtros de aire con frecuencia.

Un uso equilibrado ayuda a mantener el confort, evitar condensaciones y reducir el riesgo de enfermedades respiratorias.

Uso responsable de climatización y calefacción

Calidad del aire interior, consumo energético y sostenibilidad

La calidad del aire no solo tiene un impacto en la salud, también en el consumo energético. Un mal IAQ puede obligarte a usar más calefacción o aire acondicionado, lo que aumenta el "gasto" y las emisiones. Por eso, mejorar la ventilación, controlar la humedad y usar sistemas eficientes es también una forma de ser más sostenible.

Desde Acis Energía te ayudamos a lograrlo a través de soluciones de eficiencia energética adaptadas a tu hogar. La sostenibilidad no es solo una cuestión de tecnología, sino también de hábitos y gestión responsable del entorno.

Mejora la calidad del aire y tu consumo con una tarifa sostenible

Una buena calidad del aire interior también está relacionada con el tipo de energía que utilizas para climatizar tu vivienda. Usar aparatos eficientes está muy bien, pero si funcionan con electricidad procedente de fuentes contaminantes, el problema se traslada al exterior. Por eso, en Acis Energía apostamos por tarifas 100 % renovables, que te permiten vivir en un hogar más sano y reducir tu huella ambiental al mismo tiempo.

Además, nuestras tarifas se adaptan al consumo real de tu vivienda, lo que te ayuda a pagar solo por lo que necesitas y a evitar despilfarros. Respira aire limpio en casa y fuera de ella, eligiendo una energía más verde y responsable.

Respira mejor, vive mejor

A lo largo de este artículo hemos visto qué es el IAQ, cómo se mide, qué factores lo empeoran y cómo puedes mejorarlo. La calidad del aire interior no es solo una cuestión técnica, sino un pilar clave para la salud, el confort y la sostenibilidad del hogar. Prestar atención a los niveles de CO₂, partículas, humedad y COV puede ayudarte a crear un ambiente más saludable para ti y tu familia.

Desde Acis Energía te ofrecemos tarifas sostenibles, asesoramiento en eficiencia energética y soluciones responsables para que cuides del aire de tu hogar y del planeta. Porque vivir mejor empieza por respirar mejor. ¿Te gustaría saber si el aire que respiras en casa es realmente saludable?