¿Cómo ahorrar energía este invierno en casa?

Llega el invierno y las facturas de energía se disparan en la mayoría de hogares. Hoy veremos cómo siendo un poco cautelosos podremos reducir estos importes.
¿Cómo ahorrar energía este invierno en casa?
Los cambios bruscos de temperatura a los que nos tiene acostumbrados el planeta últimamente como consecuencia del cambio climático hace que el invierno casi que nos pille por sorpresa y ahorrar energía sin una preparación previa puede repercutir seriamente en nuestras facturas a final de mes.
En un abrir y cerrar de ojos ya estará aquí el invierno y con él llega las facturas de infarto pero es que cuando las temperaturas bajan de repente nuestra sensación térmica es aún más más fría y de inmediato encendemos la calefacción. ¡ERROR!
Un fallo que todos cometemos porque es la forma más rápida de entrar entrar en calor pero sin darnos cuentas, hemos empezado a utilizar los sistemas de calefacción sin una revisión previa y esto puede salirnos caro cuando de ahorrar energía y dinero se trata.
En el post de hoy abordaremos esta y otras cuestiones que nos ayudarán a ahorrar energía y, por consiguiente, dinero al reducir nuestro consumo de forma sencilla. Bastará con prestar atención a pequeños detalles que pueden reportarnos grandes beneficios.

Índice de contenidos

El poder del Sol

No hay nada más placentero que sentir el suave calor del Sol en invierno.Y es que el Sol durante la época estival puede ser nuestro mejor aliado.
Aprovechar tanto la luz solar como esos pequeños rayitos durante el día pueden ayudarnos a aclimatar nuestra vivienda. Por ello, es recomendable subir las persianas por la mañana y airear la casa en este momento.
Seguro que ahora mismos estás leyendo esto y pensando que somos unos exagerados pero, ¿lo has probado? Es de una las técnicas más simples para ahorrar energía.

Uso razonable de la calefacción

Cuando llega el invierno, ahorrar energía puede convertirse en un objetivo difícil de alcanzar ya que utilizar los sistemas de calefacción acaba siendo inevitable cuando el frío es intenso y no cesa.
Así, las facturas más costosas suelen coincidir con los meses invernales ya que también es habitual que se produzcan subidas de precio en los suministros. No obstante, esto no significa que ahorrar energía y, con ello, dinero sea imposible.
Ya sabemos que hay ocasiones en las que no queda más remedio que encender la calefacción aunque nos hayamos abrigado con tantas capas como tiene una cebolla, aún así, se puede practicar un uso eficiente.
Mantener la temperatura entre los 19ºC y 21ºC contemplados como temperatura de confort es más que suficiente para una vivienda convencional. 
Aunque parezca una obviedad, cuando no estemos en casa conviene apagarla. Seguro que has oído alguna vez eso de que mejor dejar la caldera en funcionamiento a baja temperatura que encender y apagar constantemente. Esto es falso, no hay mejor forma de ahorrar energía que no haciendo uso de ella.
En este sentido, la utilización de termostatos inteligentes nos ayudarán a ahorrar energía al programar el encendido y apagado de nuestros sistemas de climatización.

Electrodomésticos como fuente de calor

No, no nos hemos vuelto locos. Ahorrar energía en invierno no tiene que convertirse en un imposible. Todos nuestros electrodomésticos emiten calor por mínimo que sea durante su funcionamiento.
Evidentemente, no nos referimos a que en lugar de encender la calefacción pongas en en marcha cualquier otro equipo como fuente para aclimatar. Pero sí que podemos aprovechar, por ejemplo, el calor que desprende el horno cuando hacemos de comer.
Por si todavía no lo sabías, el horno es uno de los electrodomésticos que más energía consumen por ello, conviene sustituirlo, cuando sea posible, por la vitrocerámica o el microondas.
No obstante, una vez que lo hemos encendido, podemos sacarle más partido del que creemos. Y es muy sencillo. Cuando acabes el cocinado, deja la puerta abierta y el calor concentrado se expandirá calentando la estancia.

Lavar la ropa de manera eficiente

La lavadora, uno de los inventos que más no han facilitado la vida también puede ayudarnos a ahorrar energía si hacemos un uso razonable de ella.
Los lavados a elevadas temperaturas suponen un gasto energético doble. Por un lado, la electricidad y el agua de por sí necesario ya implican un consumo y, por otro lado, la energía extra para calentar el agua. Por tanto, siempre lavamos en frío conseguiremos ahorrar energía con cada colada.

El conocimiento es poder

Es obvio que la mejor forma de ahorrar energía es no utilizándola pero como sabemos que esto es prácticamente te hemos propuesto las anteriores medidas cuya correcta aplicación verás reflejada en la reducción del precio de tu factura energética. 
Pero nos falta una de las pauta más importantes: el precio de la energía. Como sabrás, el coste de la energía se establece para cada una de las 24 horas del día siendo diferente el precio en cada una de ellas.
Conocer esta información es posible para los consumidores que tengan tarifas de precio variable como la PVPC (u otras disponibles en el mercado libre) a través de la Red Eléctrica de España. Haciendo clic aquí podrás consultar esta información en tiempo real.
Disponer del precio diario de la energía nos permitirá organizar nuestro consumo y desplazar aquellas tareas que requieran de un mayor uso a las horas en las que el precio sea más barato.