Bicicleta eléctrica de ciudad: cuánto consume, cuánto cuesta cargarla y si compensa

Cuánto consume una bicicleta eléctrica en kWh, qué cuesta cargarla y cuánto se ahorra frente al coche para saber si de verdad compensa.
Bicicleta eléctrica de ciudad: cuánto consume, cuánto cuesta cargarla y si compensa
Moverse por ciudad tiene un coste que muchas veces damos por hecho. Gasolina, abonos de transporte, aparcamiento, mantenimiento… Cada trayecto al trabajo suma. Por eso, la bicicleta eléctrica de ciudad se ha convertido en una alternativa cada vez más interesante para quienes quieren desplazarse con mayor libertad, reducir gastos y dejar el coche aparcado.

Y si estás pensando en comprar una, probablemente te interese saber cuánto consume una bicicleta eléctrica, cuánto cuesta cargarla cada mes y si el ahorro es realmente significativo. La respuesta corta es que su consumo es muy bajo: una bici eléctrica urbana puede gastar aproximadamente entre 8 y 15 Wh por kilómetro. Tomando como referencia un precio de la electricidad de 0,20 €/kWh, recorrer 100 kilómetros podría costar apenas entre 0,16 y 0,30 euros en electricidad. Veamos las cifras con más detalle.

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Cuánto consume una bicicleta eléctrica

El consumo de una bicicleta eléctrica es sorprendentemente bajo si lo comparamos con otros medios de transporte motorizados. De forma orientativa, una bici eléctrica de ciudad suele necesitar entre 8 y 15 Wh por kilómetro (Wh/km), aunque el consumo real dependerá del modelo, la potencia del motor, el nivel de asistencia y las características del recorrido.

Para entender mejor estas cifras, hay que tener en cuenta que 1.000 Wh equivalen a 1 kWh, que es precisamente la unidad que encontramos en la factura de la luz. Por tanto, una bicicleta que consuma una media de 10 Wh/km necesitará aproximadamente 1 kWh para recorrer 100 kilómetros.

Estas serían unas cifras aproximadas según el consumo de la bicicleta:

Consumo medio Electricidad para 10 km Electricidad para 100 km
8 Wh/km 0,08 kWh 0,8 kWh
10 Wh/km 0,10 kWh 1 kWh
12 Wh/km 0,12 kWh 1,2 kWh
15 Wh/km 0,15 kWh 1,5 kWh

Así, una persona que recorra 20 kilómetros diarios para ir y volver del trabajo consumiría aproximadamente 0,2 kWh al día si su bicicleta registra un consumo medio de 10 Wh/km. Si realiza ese trayecto durante 22 días laborables, el consumo sería de unos 4,4 kWh al mes, antes de tener en cuenta las pequeñas pérdidas que se producen al cargar la batería.

Ahora bien, no todas las bicicletas eléctricas consumen lo mismo. El motor únicamente proporciona asistencia al pedaleo y la cantidad de energía que necesita cambia constantemente durante el recorrido. Utilizar un nivel de asistencia elevado hace que la batería se descargue más rápido, mientras que pedalear con una asistencia baja permite recorrer más kilómetros con la misma cantidad de energía.

El terreno también tiene mucho que decir. Subir pendientes requiere más energía que circular por terreno llano, del mismo modo que llevar más peso o enfrentarse a viento en contra aumenta el esfuerzo que debe realizar el motor. También influyen la presión de los neumáticos, la temperatura, las continuas paradas y arrancadas del tráfico urbano e incluso nuestra forma de pedalear.

Por eso, los 8-15 Wh/km son una buena referencia para hacer cálculos, pero no deben entenderse como una cifra fija. Dos personas con la misma bicicleta pueden obtener consumos y autonomías diferentes dependiendo de cómo y dónde la utilicen.

Capacidad de la batería en Wh y autonomía

Para saber cuántos kilómetros puede recorrer una bicicleta eléctrica con una carga, uno de los datos más importantes es la capacidad de su batería. Se expresa en vatios hora (Wh) e indica, de forma sencilla, cuánta energía puede almacenar. Así, una batería de 500 Wh puede almacenar más energía que una de 300 Wh y, en condiciones similares, ofrecer una mayor autonomía.

En las bicicletas eléctricas de ciudad es habitual encontrar baterías de distintas capacidades, por ejemplo, de 300, 400, 500 o 625 Wh. Sin embargo, tener una batería más grande no significa que vayamos a conseguir siempre una determinada cantidad de kilómetros. La autonomía de una bicicleta eléctrica depende también del consumo durante el recorrido.

Podemos verlo con un ejemplo. Si tenemos una batería de 500 Wh y nuestra bicicleta consume una media de 10 Wh/km, la autonomía teórica sería de unos 50 kilómetros:

500 Wh ÷ 10 Wh/km = 50 km

Si el consumo baja hasta los 8 Wh/km, esa misma batería podría acercarse a los 62,5 kilómetros. En cambio, si utilizamos más asistencia, circulamos habitualmente por pendientes o llevamos más peso y el consumo aumenta hasta 15 Wh/km, la autonomía se reduciría a unos 33 kilómetros.

Por eso, cuando un fabricante indica una horquilla de autonomía, debemos entenderla como una estimación que puede cambiar según el uso. El nivel de asistencia seleccionado tiene una influencia importante: cuanto más trabajo realiza el motor, más rápido se consume la energía almacenada. El desnivel de la ruta, el peso transportado, el viento, la temperatura o la presión de los neumáticos también pueden modificar el resultado.

Además, conviene diferenciar entre la capacidad de la batería y la electricidad necesaria para cargarla. Una batería de 500 Wh almacena 0,5 kWh, pero para completar su carga necesitaremos extraer algo más de electricidad del enchufe debido a las pérdidas que se producen durante el proceso.

Por ejemplo, si tomamos como referencia unas pérdidas del 10 %, una carga completa de una batería de 500 Wh necesitaría aproximadamente 0,55 kWh de la red eléctrica. Esta es la cifra que realmente nos interesa cuando queremos calcular cuánto cuesta cargar la bicicleta en casa. En definitiva, los Wh nos permiten hacer dos cálculos muy útiles: estimar la autonomía de la bicicleta y conocer aproximadamente cuánta electricidad necesitaremos para recargarla. Y, como veremos, convertir esos kWh en euros demuestra que cargar una bicicleta eléctrica cuesta muy poco.

Cuánto cuesta cargar una bicicleta eléctrica

Cuánto cuesta cargar una bicicleta eléctrica

Una de las principales ventajas de la bicicleta eléctrica es que necesita muy poca energía para funcionar. Aunque el coste exacto depende de la capacidad de la batería y del precio de la electricidad contratado, cargarla en casa supone normalmente un gasto de apenas unos céntimos. Para hacer los cálculos utilizaremos como referencia una batería de 500 Wh y un precio orientativo de 0,20 €/kWh. También tendremos en cuenta unas pérdidas aproximadas del 10 % durante la recarga. De esta forma, llenar una batería de 500 Wh requeriría alrededor de 0,55 kWh de electricidad de la red.

Estos datos nos permiten calcular tanto cuánto cuesta una carga completa como el gasto que puede representar utilizar la bicicleta todos los días para desplazarnos por la ciudad.

Coste por carga completa y coste mensual

Con los valores anteriores, el cálculo de una carga completa es sencillo:

0,55 kWh × 0,20 €/kWh = 0,11 €

Por tanto, cargar por completo una batería de 500 Wh cuesta aproximadamente 11 céntimos. En la práctica, muchas cargas costarán incluso menos, ya que no siempre conectaremos la bicicleta cuando la batería esté completamente descargada. ¿Y cuánto supone al mes? Pensemos en una persona que utiliza la bicicleta eléctrica para ir a trabajar y recorre 20 kilómetros diarios durante 22 días laborables. Esto representa un total de 440 kilómetros al mes.

Si la bicicleta consume una media de 10 Wh/km, necesitará 4,4 kWh almacenados en la batería para completar esos desplazamientos. Al añadir un 10 % aproximado por las pérdidas de carga, el consumo procedente de la red sería de unos 4,84 kWh mensuales.

Aplicando nuestro precio de referencia:

4,84 kWh × 0,20 €/kWh = 0,97 € al mes

Es decir, recorrer 440 kilómetros en bicicleta eléctrica costaría alrededor de un euro al mes en electricidad en este supuesto. A lo largo de un año, manteniendo el mismo uso durante doce meses, estaríamos hablando de aproximadamente 11,62 euros. Naturalmente, la cifra puede variar. Si hacemos más kilómetros, utilizamos niveles altos de asistencia o tenemos que afrontar muchas pendientes, el consumo aumentará. Del mismo modo, el coste dependerá del precio del kWh que tengamos contratado.

Si queremos conocer el gasto con nuestros propios datos, podemos utilizar un medidor de consumo eléctrico. Este dispositivo permite comprobar cuánta electricidad está utilizando realmente el cargador y facilita calcular cuánto nos cuesta cada recarga según nuestra tarifa.

Cómo pagar menos cargándola en horas valle

Aunque cargar una bicicleta eléctrica ya es barato, podemos reducir todavía más el coste si disponemos de una tarifa en la que el precio de la energía cambia dependiendo del momento del día. En ese caso, lo más interesante es desplazar la recarga a las horas valle, siempre según los horarios y precios establecidos en nuestro contrato.

La bicicleta eléctrica se presta especialmente bien a este hábito. Si la utilizamos para ir a trabajar, podemos llegar a casa, guardarla y programar la carga para el periodo en el que tengamos un precio del kWh más económico. Al día siguiente estará preparada sin necesidad de cargarla inmediatamente al volver.

Veamos la diferencia con el ejemplo anterior. Si los 4,84 kWh mensuales se cargasen a un precio medio de 0,20 €/kWh, pagaríamos unos 0,97 € al mes. Si pudiéramos realizar esas recargas a un precio efectivo de 0,12 €/kWh, el cálculo sería:

4,84 kWh × 0,12 €/kWh = 0,58 € al mes

En este caso, el ahorro de la bicicleta por sí sola sería pequeño en términos absolutos, porque su consumo también lo es. Sin embargo, aprovechar las horas más económicas puede resultar mucho más interesante si trasladamos este hábito a otros consumos de la vivienda. Para hacerlo cómodamente, podemos recurrir a un enchufe programable o utilizar las funciones de programación del propio cargador si las incorpora. Eso sí, siempre debemos respetar las recomendaciones del fabricante sobre la carga y el almacenamiento de la batería.

También es importante revisar qué estamos pagando realmente por nuestra energía. Comparar tarifas de luz más económicas y conocer cómo se distribuye nuestro consumo puede ayudarnos a elegir una opción que encaje mejor con nuestros hábitos. En definitiva, no existe una única “hora supervalle” que sea la más barata para todo el mundo: dependerá de la tarifa de electricidad contratada. Lo importante es comprobar cuándo tenemos el kWh más económico y, cuando sea posible, programar la bicicleta y otros consumos flexibles para aprovechar esos periodos.

Cuánto dura la batería de una bicicleta eléctrica

La duración de la batería de una bicicleta eléctrica puede entenderse de dos formas: cuánto aguanta con una sola carga y cuántos años puede utilizarse antes de que pierda una parte importante de su capacidad. La autonomía ya la hemos visto anteriormente, así que aquí nos centraremos en su vida útil, un aspecto importante para calcular si realmente compensa utilizar una bici eléctrica a largo plazo.

Las bicicletas eléctricas actuales utilizan principalmente baterías de ion-litio. Su vida útil se mide habitualmente en ciclos de carga, y puede situarse, de forma orientativa, alrededor de 500 a 1.000 ciclos completos, dependiendo de la batería, su calidad y las condiciones de uso. Un ciclo no significa necesariamente conectar y desconectar el cargador una vez. Por ejemplo, gastar un 50 % de la batería, recargarla y volver a gastar otro 50 % equivale aproximadamente a un ciclo completo acumulado.

Si tomamos como ejemplo una batería que ofrece unos 50 kilómetros por ciclo completo, alcanzar 500 ciclos equivaldría teóricamente a unos 25.000 kilómetros, mientras que 1.000 ciclos representarían alrededor de 50.000 kilómetros. No significa que al alcanzar esa cifra la batería deje de funcionar de repente. Lo habitual es que vaya perdiendo capacidad progresivamente y, con el paso del tiempo, ofrezca menos autonomía que cuando era nueva.

Para alguien que recorre los 440 kilómetros mensuales que estamos utilizando como referencia en este artículo, 25.000 kilómetros equivaldrían a más de cuatro años y medio de desplazamientos. La duración real, sin embargo, puede ser mayor o menor porque las baterías también envejecen por el paso del tiempo y no únicamente por los kilómetros recorridos.

Los hábitos de uso también influyen. Las temperaturas extremas, dejar la batería descargada durante largos periodos o almacenarla de manera inadecuada pueden acelerar su degradación. Por eso, es importante seguir las recomendaciones específicas del fabricante y utilizar siempre un cargador compatible. La batería representa uno de los componentes más caros de una bicicleta eléctrica, así que cuidar su estado ayuda a reducir el coste de uso a largo plazo. Aunque en algún momento pueda ser necesario sustituirla, el gasto eléctrico durante su vida útil continúa siendo muy reducido.

Tabla comparativa bici eléctrica vs coche vs transporte público

Tabla comparativa: bici eléctrica vs coche vs transporte público

Para comprobar si una bicicleta eléctrica es más barata que el coche o el transporte público, lo mejor es llevar los tres casos a un mismo escenario. Vamos a utilizar como referencia un desplazamiento de 20 kilómetros diarios durante 22 días laborables, es decir, 440 kilómetros al mes. En el caso de la bicicleta mantenemos las cifras anteriores: un consumo de 10 Wh/km, aproximadamente un 10 % de pérdidas durante la carga y un precio orientativo de la electricidad de 0,20 €/kWh.

Para el coche utilizaremos como ejemplo un vehículo de gasolina con un consumo medio de 6,5 l/100 km y un precio orientativo de 1,60 €/litro. En transporte público tomaremos un abono mensual hipotético de 40 €, ya que su precio real depende de la ciudad, las zonas utilizadas, las bonificaciones disponibles y el tipo de abono.

Medio de transporte Coste mensual estimado Coste anual estimado
Bicicleta eléctrica 0,97 € de electricidad 11,62 €
Coche de gasolina 45,76 € de combustible 549,12 €
Transporte público 40 € de abono 480 €

La diferencia es considerable. En este escenario, hacer 440 kilómetros al mes en bicicleta eléctrica cuesta menos de 1 € en electricidad. Para realizar la misma distancia en el coche del ejemplo necesitaríamos unos 28,6 litros de gasolina:

440 km × 6,5 l/100 km = 28,6 litros

Con un precio de 1,60 €/litro:

28,6 litros × 1,60 €/litro = 45,76 € al mes

Esto supone una diferencia de aproximadamente 44,79 € al mes entre la electricidad consumida por la bicicleta y la gasolina utilizada por el coche.

Además, en el caso del coche estamos contabilizando únicamente el combustible. A ese gasto habría que añadir otros costes como seguro, mantenimiento, revisiones, impuestos, aparcamiento o posibles reparaciones. Parte de ellos son costes fijos y seguirían existiendo si conservamos el vehículo aunque lo utilicemos menos.

La bicicleta tampoco tiene un coste total de 0,97 € al mes. Esa cantidad corresponde exclusivamente a la electricidad. También debemos considerar su precio de compra, mantenimiento, sustitución de elementos de desgaste y posible cambio de batería después de años de utilización.

En cuanto al transporte público, los 40 € son solo una cifra utilizada para poder construir un ejemplo comparable. Hay ciudades en las que el abono cuesta menos y otras situaciones en las que desplazarse regularmente puede resultar más caro. Por ello, para hacer una comparación personal conviene sustituir esta cantidad por el precio real que pagamos cada mes. Aun teniendo en cuenta estas diferencias, la comparativa permite extraer una conclusión clara: el consumo energético de una bicicleta eléctrica representa un gasto muy pequeño dentro del presupuesto mensual de movilidad.

Compensa una bicicleta eléctrica para ir a trabajar

Desde el punto de vista del coste de la energía, utilizar una bicicleta eléctrica para ir a trabajar puede compensar especialmente cuando sustituye desplazamientos que antes realizábamos en coche. Siguiendo nuestro ejemplo de 440 kilómetros mensuales, la bicicleta necesitaría aproximadamente 4,84 kWh de electricidad de la red al mes, incluyendo unas pérdidas de carga del 10 %. A un precio de 0,20 €/kWh, eso supone alrededor de 0,97 € mensuales.

El coche de gasolina utilizado en la comparativa gastaría unos 45,76 € mensuales únicamente en combustible. La diferencia entre ambos sería, por tanto, de aproximadamente:

45,76 € - 0,97 € = 44,79 € al mes

Si mantuviéramos ese patrón durante doce meses, el ahorro energético frente al combustible sería de aproximadamente 537 € al año. Esta cifra permite hacer otro cálculo interesante: cuánto tardaríamos en recuperar el precio de compra de la bicicleta mediante el ahorro obtenido en los desplazamientos.

Si comprásemos, por ejemplo, una bicicleta eléctrica por 1.500 € y consiguiéramos ahorrar esos 44,79 € mensuales frente al uso del coche:

1.500 € ÷ 44,79 € = 33,5 meses

En este escenario simplificado, serían aproximadamente dos años y diez meses. A partir de ahí, el ahorro acumulado en electricidad frente a gasolina habría superado el precio inicial de la bicicleta.

Sin embargo, este cálculo sirve como referencia y no como un periodo de amortización universal. No incluye el mantenimiento de la bici, el posible cambio de batería ni los costes asociados a conservar el coche. Tampoco tiene en cuenta posibles gastos de aparcamiento que podríamos evitar al dejar de utilizarlo. Si la alternativa es el transporte público, el resultado dependerá mucho más de dónde vivamos. Con el abono hipotético de 40 € utilizado en la tabla, sustituirlo completamente por la bicicleta supondría una diferencia de unos 39 € mensuales respecto al gasto eléctrico de la bici. Pero cada usuario deberá hacer el cálculo con el precio real de su abono.

El dinero tampoco es el único criterio. Para saber si merece la pena una bicicleta eléctrica para ir al trabajo, hay que valorar la distancia, el tipo de recorrido y la infraestructura disponible. Un trayecto de varios kilómetros por carril bici o calles tranquilas puede resultar muy cómodo, mientras que una ruta con vías poco adaptadas puede hacer que la bicicleta no sea la opción adecuada. También debemos considerar dónde podremos guardarla y cargarla. Contar con un espacio seguro tanto en casa como en el trabajo es especialmente importante cuando hablamos de bicicletas eléctricas, cuyo precio suele ser superior al de una bicicleta convencional.

Para trayectos urbanos y distancias asumibles, la asistencia eléctrica permite además realizar desplazamientos cotidianos con menos esfuerzo que en una bicicleta tradicional, algo especialmente útil cuando existen pendientes o queremos llegar al trabajo sin realizar un esfuerzo excesivo. Por tanto, sí puede compensar utilizar una bicicleta eléctrica para ir a trabajar, sobre todo si sustituimos muchos kilómetros que actualmente hacemos en coche. Su principal ventaja económica está en la enorme diferencia entre el coste de la electricidad que necesita y el combustible consumido por un automóvil.

Y no es necesario abandonar completamente otros medios de transporte. Una opción práctica puede ser utilizar la bicicleta en los días favorables y combinarla con transporte público o coche cuando el tiempo, la distancia o las necesidades del trayecto lo hagan más conveniente. Al final, la mejor forma de saber cuánto podemos ahorrar es hacer nuestros propios números: kilómetros diarios, días de uso, consumo de la bicicleta y coste actual de nuestros desplazamientos. Con esas cuatro cifras podremos comprobar rápidamente si cambiar nuestra forma de ir al trabajo también puede significar gastar menos cada mes.

Pedalear más y gastar menos: una alternativa que merece hacer números

Una bicicleta eléctrica de ciudad destaca por necesitar muy poca energía para realizar nuestros desplazamientos cotidianos. Con consumos orientativos de 8-15 Wh/km, una batería de 500 Wh puede ofrecer varias decenas de kilómetros de autonomía y una carga completa puede rondar apenas 0,11 € si tomamos como referencia un precio de 0,20 €/kWh y consideramos las pérdidas de carga. Para una persona que recorra 440 kilómetros mensuales, el gasto eléctrico puede situarse alrededor de 1 euro al mes en un escenario de consumo medio.

Además de elegir una forma de movilidad más eficiente, podemos trasladar esa misma filosofía al consumo de casa. En Acis Energía apostamos por soluciones que ayudan a utilizar la energía de forma más consciente, desde tarifas de electricidad con energía renovable hasta herramientas para entender mejor cuánto consumimos. Revisar nuestra tarifa, conocer nuestros hábitos y aprovechar los horarios más económicos cuando corresponda son pequeños cambios que, sumados, pueden ayudarnos a optimizar nuestra factura. Si puedes recorrer tus trayectos habituales gastando alrededor de un euro de electricidad al mes, ¿te compensaría dejar el coche aparcado y empezar a moverte en bicicleta eléctrica?