Consumo energético de la IA: cuánto gasta y por qué importa

Sin embargo, detrás de cada interacción hay servidores funcionando sin descanso y un consumo energético de la IA que pocas veces se tiene en cuenta. Aunque se perciba como una tecnología “limpia”, su gasto energético es muy real y plantea un reto importante.
Si quieres saber cuánto consume realmente la IA, qué procesos gastan más energía y cómo hacerlo más sostenible, sigue leyendo.
Por qué la inteligencia artificial consume tanta energía
El alto consumo energético de la IA no es casual. Los sistemas de inteligencia artificial se apoyan en infraestructuras muy complejas que necesitan estar operativas las 24 horas del día. Además, los modelos actuales son cada vez más grandes y potentes, lo que implica más cálculos, más datos y, por tanto, mayor demanda eléctrica.
A diferencia de otros programas tradicionales, la IA no solo ejecuta instrucciones simples. Analiza millones de parámetros, aprende de enormes volúmenes de información y responde en tiempo real a miles de usuarios simultáneamente. Todo esto tiene un coste energético que, hasta hace poco, pasaba desapercibido.
Qué es lo que más consume en los sistemas de IA
Para entender el gasto energético de la IA, conviene analizar en qué puntos se concentra el mayor consumo dentro de los sistemas de inteligencia artificial. No todo el gasto se produce en el mismo lugar ni responde a un único factor.
Centros de datos y servidores
Los centros de datos son la base física de la IA. En ellos se alojan miles de servidores que procesan información de forma continua. Este funcionamiento constante implica un consumo eléctrico elevado, tanto por la actividad de los equipos como por la necesidad de refrigerarlos para evitar sobrecalentamientos.
El consumo depende de la potencia de los servidores, su eficiencia y el diseño del propio centro. Por eso, calcular el coste energético de un servidor es fundamental para controlar el impacto energético real.
Entrenamiento de modelos y uso intensivo de recursos
El entrenamiento de modelos es uno de los procesos más exigentes. Requiere GPUs y CPUs de alto rendimiento funcionando durante largos periodos. Cuanto más complejo es el modelo, mayor es el consumo necesario para entrenarlo.
Uso continuo y consultas en tiempo real
Una vez entrenados, los modelos siguen consumiendo energía. Cada consulta activa procesos de cálculo que, multiplicados por miles de usuarios, generan un consumo constante.
Sistemas de refrigeración y soporte
Además del procesamiento, hay que tener en cuenta la climatización, el almacenamiento y las redes, que también influyen en el gasto energético total de la IA.

Cuánto consume de energía la IA generativa
La IA generativa ha popularizado el debate sobre el gasto energético que supone, especialmente por su uso masivo y cotidiano.
Cuánta energía consume una consulta a modelos como ChatGPT
Cada vez que un usuario realiza una consulta, se activan múltiples procesos en segundo plano. Aunque una sola interacción pueda parecer insignificante, multiplicada por millones de consultas diarias, el impacto es considerable.
Diversos estudios estiman que una consulta a un modelo de lenguaje avanzado puede consumir varias veces más energía que una búsqueda tradicional en internet. Esto explica por qué el consumo energético de la IA generativa preocupa cada vez más a expertos y responsables energéticos.
IA frente a otras tecnologías intensivas en energía
Comparada con otras tecnologías digitales, la IA destaca por su alta demanda energética. Streaming, blockchain o videojuegos online ya suponían un reto, pero la IA añade una capa extra de complejidad por la cantidad de cálculos que realiza en tiempo real.
Este escenario obliga a replantear cómo se gestiona la energía en entornos digitales y qué papel juega la eficiencia energética en el desarrollo tecnológico.
Cómo calcular el coste energético de un servidor
Para muchas empresas, calcular el coste energético de un servidor es el primer paso para entender el impacto real de su infraestructura digital. Este cálculo depende de varios factores clave:
- Potencia contratada, que determina cuánta energía puede demandar el servidor en funcionamiento.
- Horas de uso, ya que no es lo mismo un equipo puntual que uno activo 24/7.
- Eficiencia del hardware, especialmente en servidores antiguos o poco optimizados.
- Precio del kWh, que varía según la tarifa eléctrica contratada.
Además, es fundamental ajustar correctamente la potencia eléctrica para evitar sobrecostes innecesarios. Para ello es necesario saber qué potencia contratar en función de nuestras necesidades.
Tener este control no solo ayuda a reducir costes, sino también a detectar oportunidades de mejora en eficiencia energética y sostenibilidad.
El impacto ambiental del gasto energético de la IA
El gasto energético de la IA tiene una consecuencia directa: su huella ambiental. Cuando la energía utilizada procede de fuentes no renovables, las emisiones de CO₂ aumentan de forma proporcional al consumo.
Este impacto no siempre es visible para el usuario final, pero sí lo es a escala global. El crecimiento exponencial de la IA puede convertirse en un problema ambiental si no se acompaña de una transición energética adecuada.
Por eso, cada vez más empresas tecnológicas están incorporando criterios de eficiencia y energía limpia en sus estrategias de desarrollo.

El reto de la IA y la sostenibilidad energética
El gran desafío no es frenar el avance de la inteligencia artificial, sino hacerlo compatible con un modelo energético sostenible. Reducir el gasto energético de la IA implica optimizar algoritmos, mejorar la eficiencia de los centros de datos y apostar por energías renovables.
Aquí es donde el sector energético juega un papel clave. Elegir bien la tarifa eléctrica y adaptar el suministro a las necesidades reales puede marcar una gran diferencia tanto en costes como en impacto ambiental.
En este punto, muchas empresas aprovechan para calcular su factura energética y optimizar su consumo, ajustando su contrato a la realidad de sus sistemas digitales.
Cómo reducir el impacto energético con energía sostenible
Una de las formas más eficaces de reducir el consumo energético de la IA es apostar por energía de origen renovable. Alimentar servidores y centros de datos con electricidad limpia permite minimizar las emisiones sin renunciar al rendimiento tecnológico.
Además, combinar energía sostenible con una correcta gestión de la demanda ayuda a estabilizar el consumo y evitar picos innecesarios. La eficiencia energética ya no es solo una cuestión de ahorro, sino también de responsabilidad corporativa.
Apuesta por tarifas energéticas sostenibles para entornos digitales
El crecimiento de la IA es imparable, pero su impacto energético se puede gestionar con decisiones adecuadas. Contar con tarifas energéticas adaptadas a entornos digitales intensivos permite controlar el gasto energético de la IA, optimizar el consumo y reducir costes sin afectar al rendimiento.
Cuando la inteligencia artificial forma parte de la estrategia de negocio, el asesoramiento energético especializado marca la diferencia. En Acis Energía analizamos la potencia, la tarifa y el suministro para ajustarlos a las necesidades reales de servidores y entornos digitales.
Si quieres optimizar tu consumo energético y pagar solo por lo que necesitas, en Acis Energía te ayudamos a encontrar la tarifa más adecuada.


